Almocafre consumo ecológico
Decálogo
Decálogo de la coordinadora y las organizaciones de consumidores de productos ecológicos.

Antecedentes de las Organizaciones de P.E.

Las iniciativas por las que se crearon la mayoría de nuestras organizaciones han tenido su origen en un grupo de personas motivadas por la necesidad de disponer en la localidad de residencia de productos agroalimentarios de origen ecológico.

Esta motivación consumista ha ido unida desde sus orígenes a otras inquietudes, a saber: la necesidad de colaborar en el día a día (en forma de cesta de la compra) en la búsqueda de un reequilibrio medioambiental, un acercamiento entre el mundo rural y el urbano, la puesta en práctica de inquietudes y compromisos sociales, la autogestión aplicada al consumo, la apuesta por cambiar las relaciones convencionales entre productores / proveedores con los consumidores, etc.

Estas iniciativas con el paso del tiempo han ido evolucionando. Organizaciones que tenían un rasgo común han evolucionado hasta la actualidad, unas en organizaciones que se sienten satisfechas con el nivel organizativo para el consumo y otras que se plantean, además de abordar desde sus organizaciones los problemas existentes en el ámbito de la alimentación, la salud y la defensa medioambiental, asi como el desarrollo, la defensa y la difusión social de los derechos que tenemos todos en calidad de ciudadanos consumidores en general.

Entendemos que este compromiso por un entorno saludable traducido en un consumo ecológico es lo que aúna por una parte a los productores, elaboradores y distribuidores de los productos ecológicos y por otra parte a los consumidores en su consumo organizado y consciente.

El hecho de que en nuestras organizaciones se gestione nuestro suministro, no impide que existan situaciones, que motivadas por el libre mercado que actualmente impera, condicionen algunas decisiones. La autoorganización y la firme convicción de primar lo local, permite alejarnos en gran medida de los perniciosos efectos que el libre mercado tiene sobre las economias locales.

Situaciones como inflación = pérdida de poder adquisitivo, recesión = aumento del desempleo, globalización = aumento de productos basura, recrudecimiento de las desigualdades, mundialización de riesgos, explotación de menores y mujeres, etc. parecen que se escapan y van más allá de nuestra capacidad de intervención.

Las Organizaciones de Consumidores de P.E. estamos, queramos o no, transformando las condiciones de producción, suministro y pago, es decir estamos claramente apostando por una producción sostenible social y ambientalmente, por un comercio justo y solidario y por la creación de empleos sostenibles en una economía fundamentalmente de ámbito local.

En definitiva estamos creando un mecanismo colectivo de selección y discriminación positiva, de seguimiento y verificación, así como de redistribución y solidaridad.

Por ello el consumo organizado a través de las Organizaciones de Consumidores de P.E. debe ir más allá del simple consumo ecológico medioambientalista, para contribuir -aunque sea modestamente- a hacer de este mundo un lugar más habitable, más justo y más solidario.

Estado de las Organizaciones de P.E.

En la actualidad asistimos a la proliferación de grupos que tienen como única meta el autoabastecimiento de P.E., haciendo de su consumo un fin en sí mismo, loable, pero no por ello limitado. Otros grupos además de esto último se plantean un respeto por el medioambiente y otros están surgiendo bajo la tutela o vinculados a determinados grupos de presión o interés en capitalizar y protagonizar nuestro movimiento.

Hay organizaciones que si bien nacieron con objetivos más críticos, contundentes y globales, se encuentran en proceso de estancamiento y/o recesión hacia formas organizativas menos participativas y más alineadas (clientelista, tecnocrata, patrimonialista, etc.) lo cual parece ser que se debe a cambios generacionales, insuficiencia de medios y recursos, dejación, desestimiento en sus objetivos, etc.

Desde la Coordinadora, ante situaciones como estas, proponemos sin ambigüedades más participación, más democracia interna, más confianza en nosotros mismos, más decisión en asumir los nuevos retos o bien en revisar nuestras convicciones y reorientar libremente nuestros objetivos, en la esperanza, -¿por que no?- de que la unión y la entrada de sabia nueva nos de una salida satisfactoria a esta situación de impas que viven algunas Organizaciones que integran la Coordinadora.

Los protagonistas de esta situación somos nosotros mismos. Nuestras organizaciones son un semillero de esperanza que día a día estamos alumbrando.

Consumo de productos ecológicos, consumo ecológico y consumerismo.

El consumo de P.E. por sí mismo no cambia las condiciones sociales de la producción, ni la relación cliente - proveedor, ni la futilidad ni la banalidad del consumismo, es simplemente cambiar un determinado producto perjudicial por otro menos agresivo. Aunque este tipo de P.E. sea más respetuoso con el medio, no cuestiona directamente nuestra responsabilidad sobre las condiciones sociales ni medioambientales de producción y comercialización, solo lo atenúa.

Solamente cuando los consumidores nos interrogamos colectivamente sobre como se produce y como consumimos, y unidos actuamos en consecuencia, podemos empezar a hablar de consumo ecológico crítico, solidario y responsable como una herramienta de cambio social y medioambietal de la que disponemos los consumidores organizados.

A esa toma de conciencia de los consumidores sobre sus actos y opciones de consumo se le ha venido llamando consumerismo. Este galicismo expresa, al menos en Europa y en gran parte del mundo “desarrollado”, una posición de rechazo a los excesos del consumismo por parte de los mismos consumidores.

Así el consumo ecológico, que no el consumo de P.E., es:

Sostenible, sin comprometer las opciones de las generaciones futuras.
Mesurado, cuestionando cuando proceda el volumen de nuestro consumo para reducir de manera razonable nuestras necesidades inducidas y satisfacer a su vez ponderadamente nuestros legítimos deseos.
Socialmente responsable, para que el consumo de unos no ponga en peligro el bienestar y la supervivencia de otros.
Compartido, garantizando las necesidades básicas de todas aquellas personas implicadas necesariamente en el producto: consumidores, trabajadores, productores, distribuidores, etc.
Crítico, seleccionando y discriminando con la información disponible y teniendo en cuenta los criterios citados entre aquellos que se encuentran a nuestro alcance, más allá de los posibles reclamos o espejismos del mercado.

Defendemos, además, que nosotros somos todavía más eficaces, al introducir la participación de todos los usuarios: consumidores, productores y demás, no solo en la gestión del ciclo final de consumo, sino también en la producción, abastecimiento e implantación de nuestros propios centros de suministros, teniendo en cuenta para ello los criterios citados y los derechos de las personas que los integran.

Estos derechos reconocidos en la Constitución Española (art. 51) y en el Tratado de la U.E. están amparados en la Declaración Internacional de los Derechos del Consumidor de 1969, promovida por la ACI (Alianza Cooperativa Internacional) y que hay que respetar:

• Derecho a la protección contra los riesgos que puedan afectar a la salud y a la seguridad personal.
Para prevenir que ningún producto o servicio comporte ninguna clase de riesgos desconocidos y / o inaceptables.
• Derecho a la protección y compensación de los legítimos intereses económicos y sociales de los consumidores.
Para perseguir y eliminar el fraude, prevenir y reparar otras actuaciones abusivas.
• Derecho a una completa información comprensible y veraz, y a una capacitación y divulgación consumerista eficaz.
Por una publicidad exacta y sin engaños, por una formación y divulgación permanente que no nos desoriente ni confunda, facilitándonos el uso o consumo adecuado de nuestros bienes.
• Derecho a la representación, consulta y participación democrática del consumidor y / o usuario en cualquiera de las decisiones que le afecten. Para atender y asumir las demandas de todo ciudadano consumidor y usuario y para plantear nuestras propuestas y reivindicaciones colectivas.
• Derecho a la protección jurídica y a la reclamación y reparación por daños y perjuicios.
Para una protección efectiva del consumidor y usuario, en situaciones de inferioridad, subordinación y sostenibilidad del ecosistema.
• Derecho a la defensa del medio ambiente y a la calidad de vida.
Para conservar, proteger y preservar el medio de las actividades que malgasten y destruyan los recursos y la sosteniblidad del ecosistema.
• Derecho a escoger entre mercancías y servicios suficientes, no degradados y a precios equitativos.
Para evitar los abusos especulativos, prácticas monopolistas, etc.

En el Estado Español cinco de estos derechos son reconocidos y desarrollados en la Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios del 26/84 del 19 de julio cumpliendo y complementando de esta forma el mandato constitucional.

Estos derechos por sí mismos no son la panacea si no los defendemos y exigimos que se cumplan dentro y fuera de nuestras organizaciones, son un paso más si queremos seguir avanzando por transformar nuestro entorno. Gracias a ellos existe un fuerte movimiento consumerista internacional que ha aglutinado, por ejemplo, la mayor parte del rechazo a los productos transgénicos.

Por lo tanto, preguntarse a quién le cedemos nuestro poder adquisitivo, a quién apoyamos con nuestra compra, cómo hacemos valer nuestros derechos dentro y fuera de nuestra organización, cómo comprobamos la veracidad de los que nos ofrecen y se anuncia, qué más podemos hacer dado el actual estado de cosas ...., todo eso es característico de personas y organizaciones que tienen el consumerismo como guía de su actuación.

Aceptando la diversidad y pluralidad de las organizaciones que formamos esta corriente de consumidores organizados, hay sin embargo dos nexos en común a todas ellas: los que asocian a personas sensibles con el consumo ecológico y los que se han organizado para consumir P.E.

Estos nexos comunes hacen de vertebradores de la Coordinadora Estatal, en la que el consumerismo es el objetivo último de todas las organizaciones que formamos este colectivo solidario, autogestionario y sostenible.
Almocafre, consumo ecológico
almocafre@almocafre.com